Regresión del sueño 18 meses

Regresión del sueño infantil a los 18 meses

A los 18 meses, la mayoría de los niños pequeños ya caminan y hablan, hitos importantes que reflejan el profundo desarrollo que se produce cuando son bebés y niños pequeños. El sueño es un factor clave en este desarrollo. Y a los 18 meses, la mayoría de los padres han visto a su hijo pasar por múltiples fases de calidad de sueño.

En comparación con los bebés, los niños pequeños suelen dormir toda la noche con más regularidad. Sin embargo, su tendencia a mejorar el sueño puede sufrir un revés en torno a los 18 meses, momento en el que muchos niños pequeños sufren un patrón de sueño normal llamado regresión del sueño.

Una regresión del sueño puede significar problemas a la hora de acostarse o despertarse durante la noche. Aunque los altibajos en los patrones de sueño son normales, pueden ser un reto para los padres. Sin embargo, en la mayoría de los casos, una regresión del sueño de 18 meses dura poco, especialmente cuando los padres mantienen hábitos de sueño saludables.

¿Cómo cambia el sueño de un niño en torno a los 18 meses?

A los 18 meses, el niño se encuentra en la etapa de desarrollo de la infancia, lo que hace que cambios notables en sus capacidades físicas, habilidades mentales y evolución emocional. El sueño ayuda a potenciar este desarrollo, y los niños pequeños necesitan un total de 11-14 horas de sueño al día, según recomendaciones de los expertos.

Esa cantidad de sueño suele estar compuesta por un periodo de sueño nocturno y una siesta durante el día. Como esto indica, la mayoría de los niños de 18 meses duermen toda la noche, pero los patrones individuales de sueño en niños muy pequeños pueden variar significativamente.

Parte de la razón por la que puede haber diferencias de un niño a otro es que el sueño está ligado a otros procesos de desarrollo. Es normal que los niños de 18 meses ganen movilidad a la vez que se vuelven más comunicativos, incluyendo una mayor, aunque temida, capacidad de aprovechar la palabra «no». Las reacciones emocionales se profundizan, pudiendo provocar o aumentar ansiedad por separación. Al mismo tiempo, el pensamiento, el razonamiento y otras habilidades cognitivas se amplían considerablemente.

Todos estos aspectos del desarrollo crean un contexto dinámico en el que entender las regresiones del sueño. A medida que un niño crece física, mental y emocionalmente, puede afectar a la cantidad de sueño y a la profundidad del mismo.

¿Qué causa una regresión del sueño de 18 meses?

Es comprensible que los padres quieran saber por qué, a menudo de improviso, su hijo tiene una regresión del sueño a los 18 meses. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, es difícil aislar una razón específica, pero pueden intervenir varios factores:

  • Resistencia a la hora de acostarse, que puede estar relacionada con un mayor sentido de independencia y/o una sobreestimulación por la noche
  • Inquietud relacionada con la ampliación de la movilidad y las capacidades físicas
  • Ansiedad de separación
  • Malestar por dentición
  • Las pesadillas, aunque no son comunes entre los niños de 18 meses
  • Adaptación a los cambios en los horarios de sueño o al entrenamiento del sueño

¿Todos los niños tienen una regresión del sueño a los 18 meses?

Muchos niños pequeños no tienen una regresión del sueño a los 18 meses. Los patrones de sueño se desarrollan de manera diferente para cada niño, por lo que los niños pequeños pueden tener problemas antes o después de la marca de 18 meses. Incluso es posible que algunos niños de 18 meses muestren una notable mejoría en el sueño.

Por esta razón, es mejor entender las regresiones del sueño como fases que pueden ocurrir durante el desarrollo de cualquier niño, pero no como algo que está destinado a ocurrir para cada niño en un momento específico.

¿Cuáles son los síntomas de una regresión del sueño de 18 meses?

Los padres pueden notar una serie de síntomas diferentes de una regresión del sueño de 18 meses. Algunos de los signos más evidentes son:

  • Mayor resistencia a ir a la cama o inquietud a la hora de dormir
  • Incapacidad para relajarse y dormirse una vez en la cama
  • Aumento del llanto cuando los padres se alejan de la cama
  • Mayor número de despertares nocturnos
  • Mayor agitación y más dificultad para recuperar la calma después de despertarse por la noche
  • Siestas diurnas más largas y/o frecuentes

¿Cuánto duran los síntomas de una regresión del sueño de 18 meses?

Los síntomas de una regresión del sueño de 18 meses rara vez duran más de unas pocas semanas. Del mismo modo que su causa puede no estar clara, las regresiones del sueño pueden terminar sin una explicación obvia.

La duración exacta puede depender del niño, de su desarrollo y de los problemas subyacentes que causan la regresión del sueño.

Una vez que el niño ha vuelto a dormir con normalidad, no hay garantía de que no se produzcan futuras regresiones del sueño. Los altibajos son normales, por lo que los padres deben estar preparados para futuros episodios de dificultad para dormir. Sin embargo, mantener las rutinas para desarrollar hábitos de sueño saludables puede hacer que menos probable que un niño tenga futuros problemas de sueño..

¿Cómo pueden los padres afrontar los problemas de sueño de un niño de 18 meses?

No existe una solución milagrosa para resolver rápidamente una regresión del sueño de 18 meses. En cambio, la mayoría de los expertos piden una visión más amplia que garantice que los padres están promoviendo hábitos de sueño positivos para sus hijos pequeños.

La regresión del sueño a los 18 meses ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la higiene del sueño de tu hijo. Asegurarte de que has cultivado buenos hábitos puede proporcionar una base sólida para un sueño de calidad cuando tu hijo supere la regresión del sueño.

Ejemplos de consejos y estrategias que pueden mejorar el sueño de los niños pequeños son:

  • Repetir la misma rutina a la hora de dormir: Mantener un proceso establecido para prepararse para ir a la cama puede dar a su hijo señales de que la hora de dormir se acerca y ha sido se ha demostrado que mejora el sueño de los niños. La rutina debe incluir una actividad relajante con luz tenue (sin dispositivos electrónicos), asegurándose de que el niño está cómodo y dándole las buenas noches de forma tranquilizadora para reducir la ansiedad por la separación.
  • Establece un horario de sueño: Establecer un horario regular tanto para el sueño nocturno como para las siestas puede reforzar sutilmente un patrón de sueño positivo.
  • Haz que su espacio para dormir sea cómodo: Intenta que la zona sea lo más oscura y silenciosa posible, sin fuentes probables de distracción o interrupción. Algunos niños se benefician de una máquina de ruido blanco para ahogar otros sonidos, y una luz nocturna tenue puede ayudar a los niños pequeños que tienen miedo a la oscuridad.
  • Actúa durante el día: A tu hijo le resultará más fácil conciliar el sueño por la noche si descarga su energía durante el día. Es especialmente beneficioso que se exponga diariamente a la luz natural, que puede contribuir a un ritmo circadiano saludable.

Estas estrategias pueden crear un marco para que tu hijo duerma bien, pero tanto tú como él tardáis en acostumbraros a ellas. Sé paciente y comprende que la mejora del sueño puede no producirse de inmediato.

Cómo afrontar la ansiedad por separación

La ansiedad por separación es uno de los principales factores que contribuyen a los problemas de sueño de los niños pequeños. Puede hacer que se resistan a irse a la cama, que lloren una vez acostados o que no vuelvan a dormirse si se despiertan por la noche.

Un poco de ansiedad por separación es normal, pero es mejor que los padres eviten reforzarla. A puñado de consejos pueden ayudar a lidiar con la ansiedad por separación de tu hijo pequeño:

  • Evita responder inmediatamente cuando tu hijo pequeño llore. Dale la oportunidad de calmarse por sí mismo antes de acudir a él.
  • No lleves a tu hijo pequeño a tu cama para que duerma contigo. Es mejor que te centres en averiguar cómo hacer que estén cómodos en su cama.
  • Si necesitas reconfortar a tu hijo, hazlo conservando la sensación de estar en la cama. Esto significa mantener las luces bajas, evitar los estímulos y no sacarlos de la cama.
  • Si tu hijo llora varias veces, intenta calmarlo cada vez desde un poco más lejos.
  • Proporciona un pequeño objeto que le recuerde a ti y que pueda ver desde su cuna.
  • Permíteles tener un juguete o peluche favorito en la cama, aunque es fundamental asegurarse de que no suponga un peligro de asfixia.
  • Haz pruebas de separación durante el día para que tu hijo se acostumbre a estar con otros adultos y se quede tranquilo cuando no estés a su lado.

Es normal que los niños pasen un periodo de adaptación para superar la ansiedad por la separación. Si te centras en un buen proceso para manejar sus preocupaciones, podrás ayudarles a tranquilizarse y a dormir bien por sí mismos.

Cómo gestionar los problemas de sueño derivados de la dentición

La dentición es un proceso continuo que se inicia durante la infancia y puede durar hasta los años de niño pequeño. Como es incómoda, puede complicar la conciliación del sueño o el sueño nocturno. Puedes aliviar a tu hijo de varias maneras:

  • Masajea ligeramente sus encías con un paño húmedo y fresco.
  • Ofrécele un objeto suave y fresco, como un anillo de dentición, para que lo muerda
  • Consulta con tu pediatra si es seguro darle paracetamol para el dolor de la dentición y cuándo.

¿Cuándo deben los padres hablar con un médico sobre los problemas de sueño de un niño de 18 meses?

Aunque las regresiones del sueño pueden ser frustrantes, no suelen durar más de unas pocas semanas. Sin embargo, si los problemas de sueño se prolongan durante un mes o más, deberías hablar con el pediatra de tu hijo. También es bueno consultar con el médico si notas otros problemas incluyendo:

  • Ronquidos significativos o respiración anormal durante el sueño
  • Retraso en el crecimiento
  • Aumento de peso limitado
  • Reducción de la energía u otro deterioro diurno
  • Siestas más largas durante el día
  • Cambios significativos en el apetito, los hábitos intestinales o la micción

Padres y autocuidado

Para muchos padres, existe el impulso de poner toda su atención en su hijo, pero esto puede significar perder de vista el autocuidado. Mantenerse sano, incluyendo el sueño necesario, permite ser un padre más solidario y atento.

El autocuidado también significa recordar que la crianza de los hijos es dura. Algunos problemas de sueño son de esperar en los niños pequeños, incluso para los padres que hacen todo lo posible para fomentar el buen sueño. Por muy difícil que sea, ser paciente con uno mismo y con el niño puede ayudar a navegar por los altibajos del sueño de un niño pequeño.

 

 

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